A veces
era una mujer adulta, como correspondía.
Con la planta de sus pies sobre la tierra.
Confiable, formada, instituida
llevaba la tristeza cargada en sus espaldas
.
Otras veces
era una adolescente
se inventaba libre,
feliz,
creativa,
enamorada,
fiel amiga del aire,
de la vida,
de las ranas.
Amaba la lluvia,
al sol, al frío,
la luz de las tormentas.
Sentía, si, sentía.
Bailaba.
Se reía.
Vivía.
También podía tener cien años,
no por sabia, no,
por cansada,
tan cansada.
Ade
A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración. ...una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo... Por eso a mi me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas. Oliverio Girondo
sábado, 17 de enero de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
Repetido
Es inútil
No puedo dejar de contenerte
Te contengo todo y me resisto
Contengo tu semen
Su saliva
Tu sudor
Tus olores
Tus espasmos
Contengo y reconvengo
Aunque no quiera
No puedo dejar
Por un momento
Que sigas habitando
En mis adentros
Mi razón se rebela
No me deja
Sacarte de una vez
Y para siempre
De esta eterna
huella
Que me instruye
De la misma manera
Que destruye.
Ade
No puedo dejar de contenerte
Te contengo todo y me resisto
Contengo tu semen
Su saliva
Tu sudor
Tus olores
Tus espasmos
Contengo y reconvengo
Aunque no quiera
No puedo dejar
Por un momento
Que sigas habitando
En mis adentros
Mi razón se rebela
No me deja
Sacarte de una vez
Y para siempre
De esta eterna
huella
Que me instruye
De la misma manera
Que destruye.
Ade
miércoles, 14 de enero de 2009
lunes, 12 de enero de 2009
Civilización - Los Piojos
Cuando paseo por los blogs amigos noto la misma desesperanza. Yo también estoy con desesperanza. Para todos mis amigos esta canción de Los piojos que explica en forma simple lo que todos ya sabemos. Sólo la letra, perdonen, no tengo los conocimentos necesarios par subir la musica, con la pc soy bastante elemental. Un beso grande para todos. Ade
Hay algo que está sonando
seguro que ya lo oías
la tierra está vibrando
con distinta melodía. Ni dioses locos de furia
ni demonios vengativos
ni naves extraterrestres
ni algún cometa perdido.
La historia es mucho más clara
y tiene también sentido
la tierra se está quitando
de encima al peor enemigo.
Vienen los cuatros jinetes
cabalgando vienen digo
agua, tierra, fuego y aire
vienen de tu propio ombligo.
Oh oh oh oh, cosas de la civilización.
Y todo ya está montado
que millones de despidos
el camino es complicado
quizá como nunca ha sido.
Anoche soñé con Manu
y esta melodía cantaba
alguien encendía un asado
alguien de lejos llegaba.
Y si viene un río gris
que separe al mundo en dos
quisiera quedar
del mismo lado nena que vos.
Un nuevo desierto,
un nuevo granizo,
saben quien lo hizo anda por acá.
Dios perdona al hombre a veces
la naturaleza nunca, anda por acá.
No te olvides del mamut
que no termino el vermouth
No te olvides del mamut
que no termino el vermouth por alla
Y si viene un rio gris..,
Los piojos
Hay algo que está sonando
seguro que ya lo oías
la tierra está vibrando
con distinta melodía. Ni dioses locos de furia
ni demonios vengativos
ni naves extraterrestres
ni algún cometa perdido.
La historia es mucho más clara
y tiene también sentido
la tierra se está quitando
de encima al peor enemigo.
Vienen los cuatros jinetes
cabalgando vienen digo
agua, tierra, fuego y aire
vienen de tu propio ombligo.
Oh oh oh oh, cosas de la civilización.
Y todo ya está montado
que millones de despidos
el camino es complicado
quizá como nunca ha sido.
Anoche soñé con Manu
y esta melodía cantaba
alguien encendía un asado
alguien de lejos llegaba.
Y si viene un río gris
que separe al mundo en dos
quisiera quedar
del mismo lado nena que vos.
Un nuevo desierto,
un nuevo granizo,
saben quien lo hizo anda por acá.
Dios perdona al hombre a veces
la naturaleza nunca, anda por acá.
No te olvides del mamut
que no termino el vermouth
No te olvides del mamut
que no termino el vermouth por alla
Y si viene un rio gris..,
Los piojos
sábado, 10 de enero de 2009
Ahora si
Comenzó
desarmando
la cama, sacó las sabanas las fundas, buscaba, pero nada.
Dio vuelta el colchón..
Miro con desesperación la mesa de luz, abrió el cajón y tiro en el piso su contenido
Arañaba recuerdos, pero no la encontraba..
Abrió las puertas del placard, busco en las perchas, en las cajoneras,
En los abrigos, en los desconsuelos, en las batas colgadas, en las toallas, en las polleras, en las blusas, en los fantasmas, en los estantes superiores, en las vanidades, en las mantas de arriba, en las penas de abajo. Busco en los rincones, en las veredas, en las lámparas del techo, en las raíces del piso. Busco en la escalera, en el armario , en la luna en el cielo. Buscó en las alacenas, en la mesa en las sillas, detrás de las cortinas, en los taparrollos, en los cubreanhelos, en la escasez, en la abundancia, en lo justo, en los atropellos. Busco en el galpón de herramientas, en los lápices de colores apagados, en encendidas tintas. En las páginas amarillas de un libro, en páginas gastadas en páginas que nunca se escribieron. En la heladera, en el calefón. Se metió en las cañerías, en los contrapisos, en las vigas del techo, en los revoques alisados, en recuerdos ingenuos. Abrió el portón, buscaba en el atajo, en el árbol con hojas, en corazones secos.
Corrió hasta la esquina de la calle más próxima, busco en los cordones, en fuentes, en jardines, detrás de las macetas, arriba de los sueños, en las frases ajadas, en el calor del piso, en gélidas miradas, en los focos de luz, en ventanas ajenas.
Cansada muy cansada, busco en el espejo, reflejada de angustias y entonces así de pronto, azul como la vida aleteando ternura, se le posó en un hombro.
Ade
desarmando
la cama, sacó las sabanas las fundas, buscaba, pero nada.
Dio vuelta el colchón..
Miro con desesperación la mesa de luz, abrió el cajón y tiro en el piso su contenido
Arañaba recuerdos, pero no la encontraba..
Abrió las puertas del placard, busco en las perchas, en las cajoneras,
En los abrigos, en los desconsuelos, en las batas colgadas, en las toallas, en las polleras, en las blusas, en los fantasmas, en los estantes superiores, en las vanidades, en las mantas de arriba, en las penas de abajo. Busco en los rincones, en las veredas, en las lámparas del techo, en las raíces del piso. Busco en la escalera, en el armario , en la luna en el cielo. Buscó en las alacenas, en la mesa en las sillas, detrás de las cortinas, en los taparrollos, en los cubreanhelos, en la escasez, en la abundancia, en lo justo, en los atropellos. Busco en el galpón de herramientas, en los lápices de colores apagados, en encendidas tintas. En las páginas amarillas de un libro, en páginas gastadas en páginas que nunca se escribieron. En la heladera, en el calefón. Se metió en las cañerías, en los contrapisos, en las vigas del techo, en los revoques alisados, en recuerdos ingenuos. Abrió el portón, buscaba en el atajo, en el árbol con hojas, en corazones secos.
Corrió hasta la esquina de la calle más próxima, busco en los cordones, en fuentes, en jardines, detrás de las macetas, arriba de los sueños, en las frases ajadas, en el calor del piso, en gélidas miradas, en los focos de luz, en ventanas ajenas.
Cansada muy cansada, busco en el espejo, reflejada de angustias y entonces así de pronto, azul como la vida aleteando ternura, se le posó en un hombro.
Ade
viernes, 9 de enero de 2009
martes, 6 de enero de 2009
Aprendezaje
Y en aquel momento
la iguanita azul
pegada al vidrio
confundió
a un escorpión
pensando que era
un grillo.
Ade
la iguanita azul
pegada al vidrio
confundió
a un escorpión
pensando que era
un grillo.
Ade
domingo, 4 de enero de 2009
No puedo, estoy perdida...
¿Me perdí en las sombras?
En los olores rancios
de las salivaderas?
¿En precipitadas palabras
¿En las espurias nubes
que olvidaban los gestos?
¿En aluvión de espumas
que me quitaban alma?
¿En aerosoles fétidos
de marca y camuflaje?
¿En esa lluvia ácida
que mataba a las flores?
¿En aves de rapiña
presagio de desastres?
¿En rostros anónimos
de anónimas falanges?
¿En creer que era Sancho
y no encontré al Quijote?
Me perdí en algun lado
Y no recuerdo adonde.
Ade
En los olores rancios
de las salivaderas?
¿En precipitadas palabras
¿En las espurias nubes
que olvidaban los gestos?
¿En aluvión de espumas
que me quitaban alma?
¿En aerosoles fétidos
de marca y camuflaje?
¿En esa lluvia ácida
que mataba a las flores?
¿En aves de rapiña
presagio de desastres?
¿En rostros anónimos
de anónimas falanges?
¿En creer que era Sancho
y no encontré al Quijote?
Me perdí en algun lado
Y no recuerdo adonde.
Ade
sábado, 3 de enero de 2009
Patética
Contar la historia de Ana, era un desafío. La historia de él y de Ana. Necesitaba escribirla, tenerla gravada en algun sitio. Su historia con Ana.
Ana que no entendía que era hombre. Que a los hombres no le gustan los compromisos. Que los hombres sólo quieren coger. Ana y sus ganas de que él la quisiera. El la sentía y mucho. En la cama la sentía.
Manuel necesitaba ahora que Ana se había marchado, contar y contarse.
Le costo conquistar las caricias de Ana, mucho. Pero nada era imposible cuando Manuel resolvía conquistar.
Ana, tan especial. Ana y sus lágrimas. Ana y su reír a carcajadas.. Ana llenaba todo. Ana y su seducción innata, Ana y su alma bohemia. Ana, las caricias de Ana que ardían en los huesos. Sí Ana.
Jamás permitió que ninguna mina le cagara la vida. Y ahí estaba ella, con sus ojos tristes, con sus ojos llenos de estrellas. Ana, pasión, toda pasión. Ana que podía llegar a enseñarle de que se trataba eso de amar. Nunca. Su historia con Ana era patética. Ana era patética pretendiendo que él la amase. Si él la amaba, en la cama, cuando cogían. ¡Como la sentía en la cama!
Ade
Ana que no entendía que era hombre. Que a los hombres no le gustan los compromisos. Que los hombres sólo quieren coger. Ana y sus ganas de que él la quisiera. El la sentía y mucho. En la cama la sentía.
Manuel necesitaba ahora que Ana se había marchado, contar y contarse.
Le costo conquistar las caricias de Ana, mucho. Pero nada era imposible cuando Manuel resolvía conquistar.
Ana, tan especial. Ana y sus lágrimas. Ana y su reír a carcajadas.. Ana llenaba todo. Ana y su seducción innata, Ana y su alma bohemia. Ana, las caricias de Ana que ardían en los huesos. Sí Ana.
Jamás permitió que ninguna mina le cagara la vida. Y ahí estaba ella, con sus ojos tristes, con sus ojos llenos de estrellas. Ana, pasión, toda pasión. Ana que podía llegar a enseñarle de que se trataba eso de amar. Nunca. Su historia con Ana era patética. Ana era patética pretendiendo que él la amase. Si él la amaba, en la cama, cuando cogían. ¡Como la sentía en la cama!
Ade
martes, 30 de diciembre de 2008
Invierno del 72
El la vio cuando cruzaba la estación
Ella caminaba suelta, como volando
El la abordó en la vereda
Ella le sonrió sorprendida y le dijo “hola”
En la cara de él la sonrisa picara conservada por años
En los ojos de ella , invierno de 1972
El la siguió mirando
Ella lo invitó a tomar un café a su casa
El acepto complaciente
Ella se adelantó unos minutos
El se subió a su coche y estacionó cerca
Ella lo vio venir desde la ventana
El toco el timbre
Ella abrió la puerta y le dijo, pasa
Se sentaron casi uno frente al otro
Ella preparó esos mates lavados
que le salían tan bien
El la miraba fijo
Ella lo miraba como seduciendo al tiempo
Conversaron largos minutos y horas
El no dejaba de masticar suavemente algo
Ella le pregunto: ¿ tenés un media hora?
Y estallo en carcajadas
El sonrió y seguía observándola
Se miraban a través de los años
Las sensaciones eran placenteras
El tenía que irse, ya era tarde
Ella lo acompaño hasta la puerta
El muy nervioso la abrazo
Y se robaron un beso
El se fue
Ella se quedó soñando
El se vio como de veintiuno
Ella de diez y siete
Ade
Ella caminaba suelta, como volando
El la abordó en la vereda
Ella le sonrió sorprendida y le dijo “hola”
En la cara de él la sonrisa picara conservada por años
En los ojos de ella , invierno de 1972
El la siguió mirando
Ella lo invitó a tomar un café a su casa
El acepto complaciente
Ella se adelantó unos minutos
El se subió a su coche y estacionó cerca
Ella lo vio venir desde la ventana
El toco el timbre
Ella abrió la puerta y le dijo, pasa
Se sentaron casi uno frente al otro
Ella preparó esos mates lavados
que le salían tan bien
El la miraba fijo
Ella lo miraba como seduciendo al tiempo
Conversaron largos minutos y horas
El no dejaba de masticar suavemente algo
Ella le pregunto: ¿ tenés un media hora?
Y estallo en carcajadas
El sonrió y seguía observándola
Se miraban a través de los años
Las sensaciones eran placenteras
El tenía que irse, ya era tarde
Ella lo acompaño hasta la puerta
El muy nervioso la abrazo
Y se robaron un beso
El se fue
Ella se quedó soñando
El se vio como de veintiuno
Ella de diez y siete
Ade
domingo, 28 de diciembre de 2008
Ni vos te lo crees
Que importancia tiene que sea o no sea domingo. Es probable que sea jueves, igual estas en domingo y ni a vos ya te interesa eso de que los domingos te deprimís. Comenzando, nunca termina la dureza, sigue… y que importa que siga si lo importante es: a quien le importa, ni a vos que crees que es domingo y lo más probable es que sea martes. Y empezas con tus introdiscursos, melómanos incruentos, falos desenchufados.
Todo queda como siempre en un aplaste. Que cosa esa de sentirte una pelotuda. Quizá sea jueves y entonces empezar a sentir como se ablandan los suspiros, como se trituran las horas, como se puede beber sin una copa, sin un vaso, a soplos, puros soplos de bebida que te asquea. Desvias la mirada, hay cosas peores. Basta, termina, si definitivamente hoy es viernes.
Ade
Todo queda como siempre en un aplaste. Que cosa esa de sentirte una pelotuda. Quizá sea jueves y entonces empezar a sentir como se ablandan los suspiros, como se trituran las horas, como se puede beber sin una copa, sin un vaso, a soplos, puros soplos de bebida que te asquea. Desvias la mirada, hay cosas peores. Basta, termina, si definitivamente hoy es viernes.
Ade
sábado, 27 de diciembre de 2008
Agua potable
Salís a la calle con la libretita recomendada en la mano. Miras para todos lados, no sea cosa que se te escape la inspiración. La señora de la esquina corta el pasto. El señor de la otra vereda trata de lavar el auto pero no hay presión de agua, si, agua potable, si, pero que importa si lo que sobra es agua aunque no tenga fuerza ni para regar a ese pastito recién plantado que quiere asomar de una semillita rescatada del picotazo de un pájaro con apetito. Seguís caminando, libretita en mano, sin darte cuenta vas por la veredita del sol con cuarenta grados a la sombra. Empezas a calcular la temperatura y ese inconsciente traicionero hace que transpires a chorros. Agua potable. Te das una vueltita por la manzana del rioba, siempre con la libretita, ahora mojada. Ya de regreso a tu casa no te queda otra que suministrarte un buen baño. Cuarenta grados a la sombra.
Ade
Ade
jueves, 25 de diciembre de 2008
Entremezclado
Y entonces comienzo a caminar para ningún lado. Espero no se que cosa, porque no puedo concentrarme en más esperas y existe la realidad que es pura realidad de a ratos; o es pura imaginación de tiempos largos. Está la realidad virtual que es eso incontenible, sólo lo incontenible que trato de contener por algún lado, pero tampoco sirve y me voy quedando sin realidades a la espera de un milagro que tampoco se como se usa, porque los milagros son solo otras realidades virtuales que inventamos para contener nuestra finitud.
Ade
Ade
miércoles, 24 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
Dale
Quedate
no te vayas
Sólo un tiempo, breve
Pero un tiempo, al fin
Quedate
Dejame tocar
Tu cara
Hay olor a más horas
En tu cara
Sensaciones dúctiles
De asfalto y de vereda
Si te quedás
susurrame despacio
muy despacio
la inconveniencia
de tu huída
Se que me reflejo
cerca de tus manos
Quedate
Podemos amarnos
en maíz y en luna
Prometo llenarte de colores
De perfumes
De formas
Inacabables.
Quedate ahora
Que aprendiste
a suspirarme
Ade
no te vayas
Sólo un tiempo, breve
Pero un tiempo, al fin
Quedate
Dejame tocar
Tu cara
Hay olor a más horas
En tu cara
Sensaciones dúctiles
De asfalto y de vereda
Si te quedás
susurrame despacio
muy despacio
la inconveniencia
de tu huída
Se que me reflejo
cerca de tus manos
Quedate
Podemos amarnos
en maíz y en luna
Prometo llenarte de colores
De perfumes
De formas
Inacabables.
Quedate ahora
Que aprendiste
a suspirarme
Ade
martes, 2 de diciembre de 2008
Deshabitado
Y todo debía ser amor; su corazón pedía amor. Latía en busca de amor, sólo necesitaba amor, sólo amor.
En esa necesidad de amor, pobre corazón, creyó en la sensación. Palpitó. Latió con el rítmico sonido del amor.
Fue un corazón engañado, triste y desacordado ¡Pobre corazón sin amor!
Entonces, ese pobre corazón tan solitario, comenzó a caminar dudas; pero se negaba, sin fuerzas, a vivir escaparates sin amor.
En voz muy baja, análoga voz, quiso gritar, pero el amor no escuchaba…
Fue un corazón deshabitado, sin las deliciosas fragancias del amor, sin magia.
Ade y su luna solitaria
En esa necesidad de amor, pobre corazón, creyó en la sensación. Palpitó. Latió con el rítmico sonido del amor.
Fue un corazón engañado, triste y desacordado ¡Pobre corazón sin amor!
Entonces, ese pobre corazón tan solitario, comenzó a caminar dudas; pero se negaba, sin fuerzas, a vivir escaparates sin amor.
En voz muy baja, análoga voz, quiso gritar, pero el amor no escuchaba…
Fue un corazón deshabitado, sin las deliciosas fragancias del amor, sin magia.
Ade y su luna solitaria
domingo, 30 de noviembre de 2008
La puerta
Una puerta cerrada. Al traspasarla seguramente habría de encontrar tus ojos negros como la carbonilla que dibuja gestos. La profundidad de tu mirada. La inseguridad de tu garganta, que no se anima todavía a decir todo. La sabiduría de tu mente que me disloca. El sabor de unos labios que quisiera hacer míos. Los olores masculinos de tu cuerpo. Tu alma clara que lucha agitanada. La fuerza, tu heroísmo, la templanza. Lo que no me das y yo te pido. El infierno que acarician nuestros cuerpos. La calidez del fuego. El aire fresco que pudiera entrar, si hubiera una ventana, o un hueco, o una pequeña hendija. Mis ganas que me vienen borrascosas. Mis miedos y mas miedos y mas profundo. El sabor fuerte de un café. El aroma dulce del pan en una hornalla. Mis dudas, tus dudas, nuestras dudas. El encanto de unas sabanas ardiendo. El después que llega y se acomoda. La magia, el desamor, el desencanto. El cajón de la mesa de luz, a oscuras. El piso frío adonde nos amamos. El soplar de cortinas, el chasquido. El querer, el ahora, el aliento. La plenitud, la opresión el vértigo. La avidez de tus cuestionamientos y los míos.
Estoy ante esta puerta. Y me pregunto…
Ade
Estoy ante esta puerta. Y me pregunto…
Ade
martes, 25 de noviembre de 2008
Ante mi
Y empecé a contar, y conté alegrías, sonrisas, lágrimas. Y seguía contando, escalones, ventanas, vidrios partidos, y seguía contando…colegios, horas de espera los miércoles cuando regresaban del campo de deportes, y seguí contando. Lágrimas, sollozos, angustias y penas, pero seguí contando. Amigos en reuniones, vinos, gaseosas, chicos gritando, jugando. Pero seguía contando. Asados en el fondo, colchonetas en el agua, reposeras al sol. Y seguí contando. Ingrid, Nanim, Morita, Martina…. Y seguí contando. Pasos en la escalera, golpes en las ventanas, tormentas que arrancaban ramas, vientos fuertes, brisas apaciguadas. Otoños, inviernos, primaveras y más verano. Y seguí contando adolescencias, mentiras, confesiones, verdades, ilusiones, grupos desconocidos que ejecutaban música, carpetas, libros, trabajos prácticos. Fiestas de cumpleaños. Viajes de egresados, sonrisas, carcajadas, aventuras, algún llanto. Y seguía contando. Un portón de cien años, una puerta cerrada, estufas calmando fríos, ventiladores prendidos, sillones, pisos, techos y cortinas con volados, que suprimí algún día para seguir contando. La cocina una mesa, la ventana al jardín, horas eternas mirando como buscándome, pero seguí contando. Tantas cosas tan nuestras que me perdí en la cuenta para seguir contando…
Ade
v
Ade
v
domingo, 9 de noviembre de 2008
Surcos de arcilla
Apareció en medio de una feria de pueblo. Todas las miradas giraron hacia esa figura altiva. Parecía tallada en arcilla. Nadie pudo hacerse el distraído. Era imposible ignorar la imagen que emergía como un segmento de tierra. De contextura sólida y firme. Calcularon su altura en dos metro y medio, aproximadamente. Su cara angulosa tenía facciones incaicas. Su frente amplia. Cabellos negros del más profundo negror, brillante, contenían estrellas. Los surcos en su cara eran caudalosos en palabras que contaban leyendas fantásticas. Sólo había que acercarse a ese rostro y escuchar. Ellos, pasada la primera impresión, comenzaron a percibir. Una vez iniciada la vigilia de aquellos atentos oídos, se pudo sentir el espesor de una mirada pura y sabían que iban siendo transportados hacia formas y espacios inimaginables. A medida que transcurrían las horas, miles de manos y de bocas pedían que continuase el relato de los surcos. Estos alcanzaban la tridimensión. Y entre tanto conocimiento y tanto candor, hombres mujeres de diversas edades se encontraron con lo diferente.
Hubo pánico hacia lo desconocido, hubo calma que venía de lo que quizá fuera posible, hubo lágrimas que sacudían los interrogantes. También hubo intensidad e ilusión
Nadie podía decir que había salido impune. Después de aquella visita ninguno volvería ser el mismo.
Cuando este hombre, diferente, se retiro de aquel lugar, surcos de diversas formas trazaban huellas moldeadas en tierra.
Ade
Hubo pánico hacia lo desconocido, hubo calma que venía de lo que quizá fuera posible, hubo lágrimas que sacudían los interrogantes. También hubo intensidad e ilusión
Nadie podía decir que había salido impune. Después de aquella visita ninguno volvería ser el mismo.
Cuando este hombre, diferente, se retiro de aquel lugar, surcos de diversas formas trazaban huellas moldeadas en tierra.
Ade
viernes, 7 de noviembre de 2008
La virtualidad al lopa
Y el servidor de Internet anda para el carajo, y te cambian la pagina de inicio de hotmail, y seguís ahí frente a tu computadora y te preguntas ¿ saldrá alguien por el monitor? y es solo una pregunta, porque el monitor sigue en el mismo lugar y sólo es un monitor que transcribe mensajes o paginas de algun programa, que se coló por ahí, y vos esperas que las letras cobren vida, que te hablen , que una mano salga ahora del teclado o del mousse y te acaricie, y no hay caricias, el teclado está gastado y el mousse siempre con esa luz roja como advirtiendo, no seas pelotuda, el no va a salir de tu computadora, esto es solo virtual. Virtual?, y yo que estuve aquí sentada horas eternas y nunca podré acariciar un cpu o como se llame, porque en realidad vos de computación no sabes nada, entonces se te mezcla todo, arrancas el cable del enchufe y salís a dar una vuelta por la esquina.
Ade
Ade
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