viernes 18 de diciembre de 2009

Interferencia

El era oscuro,
Ella matizada
El era hielo
Indiferencia
Hastío
Ella dudas
interferencia
Laxa
A el la noche sin estrellas
le pasaba por encima
A ella las estrellas la impulsaban
Confundida miraba hacia lo opuesto
El era pasión de sexo y ganas
Después... el frío
Ella era sueños, dualidad
Fragua.
El se perdió en recuerdos reclamantes
Ella partió, se perdió en ficciones.
Estoy leve, ella susurraba.
Soy denso, opaco, ella no deduce.

Ade

jueves 3 de diciembre de 2009

Pasaje

Soy el capitán de un barco,
que se quedo sin velas
Me pierdo en el naufragio,
me visto te etiqueta.
También soy el jinete que mancó su caballo.
A puro pelo monto,
lo que quedó en la huella.
Soy el estereotipo de la duda,
el cansancio.
La noche que sin lunas trató de anclar las velas.
El grito putrefacto de los cocodrilos.
Un día descalzo
que desgarro la carne
de un manojo de ideas.
Idealismo fofo,
sin más luz que una ausencia
La sombra malgastada
La lasitud
La huída

Ade

viernes 27 de noviembre de 2009

¨Réquiem para Manuel

El sueño
eterno
imbatible
terrible duda de tu último suspiro
El instante
La terrible ausencia
¿Alivio?
¿inmolación?
Tormento

Cerraste todos los caminos
Franqueaste todas las entradas
No pude leerte
No entendí tu grito

Te encontrare
En la nube
En la estrella
En tu bosque naranja

Ade

miércoles 11 de noviembre de 2009

Reflejo

Cambiarías las cosas, cuando me encuentres algún día?
Creo que forzaría la ventana que te oculta mi cara
Seguramente abriría ambas hojas y te vería desde afuera,
Que te parece? Hay olor a lluvia, responderías riendo
Hay olor a tierra mojada, te diría
Hay perfumes a vida, olores penetrantes, la luz de la mañana
Las sombra de tus brazos
La ilusión recobrada
La timidez de años
Forcé ya tu ventana y te encontré ahí dentro
Me sonreí de apoco
Me reflejé en tu ego.

Ade

sábado 7 de noviembre de 2009

La soga

Insistiría hasta que la permanencia le agotase la espalda. Casi sin pensamientos, ya sin candor, el debía decidir. Por instantes F se debatía entre el dolor de estar y la esperanza anudada en una soga, que le cercaba la ventana del todavía. Podía indudablemente apoyarse en el cielorraso. Podía consumir el oxigeno escondido en el. Podía imaginar al rio dentro de un buen tonel de vino. Podía ondularse. Rodar por el piso de madera encerado. Podía enloquecer de amor, con las notas del piano. Tomar la copa. Llenarla con lágrimas pasadas. Si, llenaría mil hasta que la última casi vacía, lo atrapase. Así atraparon las letras a ese libro roído por abusar del texto. F podía muchas cosas, pero estaba agotado. Fue ahí cuando F se aproximo a una mesa, se sacó los anteojos, liberó la ventana, decidió lo imperioso.
Se fue pensando en ella, su guitarra gastada, que lo acompañó en duras transas, en soledades, en manos corroídas, en cierta ilusión, en transito.

Ade

viernes 30 de octubre de 2009

caminante de lo alógico

Quiero al mundo surrealista
El del Bosco de Bretón y de Dalí
De Molina de Oliverio de Cortazar
Onírico
con sus genialidades
Evolución de la metamorfosis
Inconveniente
Caminante de lo alógico
evocador del caos
erotismo lujurioso
lúbrico
Quiero al mundo
surrealista
para mi
para vos
para este mundo

Ade

miércoles 21 de octubre de 2009

Circular

Y empezó el descenso, círculos enormes de una escalera caracol. Cada vez más grandes. Desciende y el espacio entre un escalón y otro se profundiza, igual que su curiosidad. Quiere llegar al piso de abajo, segura. Ahí encontrara los colores de una sombra que se olvido, es muy olvidadiza, el día que comenzó el ascenso. Las paredes desaparecen y el paisaje tiene ojos. Gigantes. Pequeños. A veces cree que la miran como los ojos de un pescado. Quieto. Seco. En pleno descenso una luz la encandila, quiere reflejarse en ella, pero es tan potente que sólo la hace descender hacia el vacío. Un olor dulce y conocido, la envuelve. Vainilla. Blandos y cálidos olores. Vainilla y chocolate. Vainilla y café. Vainilla, noches de vainilla. Toca, huele, ve, trasborda, se aquieta, salta, baila. Pisa el ruedo de su pollera azul y desciende cinco escalones más. Casi llega. Le grita a su sombra, ahora blanca con manchas carmesí:”esperame, estoy cerca”. Esta parece sonreír. Desciende. Se encuentro con ella, con el mundo. Se deja llevar hacia la vereda. Abren la pesada puerta de madera añosa. Ahora sin mirar hacia atrás caminan holgadas, su sombra blanca y ella.

Ade