A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración.
...una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo...
Por eso a mi me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas.
Oliverio Girondo
Pido brazos fuertes Que me sostengan Una caricia prolongada Una tormenta que me renazca Cien besos que me devuelvan Una Sólo Una Palabra Que me de vida
Fuiste paradoja de mi centro La que ahogo y confundió desde el abismo Fuiste el arroyo en que dormía tratando despertar La ausencia Las fronteras Las luces tenues La piel iluminada El cansancio, El quiebre El espesor de paredes ásperas El piso frío de cemento El fuego encendiendo El témpano La sencillez de caricias El contraste El deseo La culpa Mi equipaje Ade
Casas de cristal, vidas de cristal. La parodia del amor, se enjuaga. Delira sin pudores. El señor de al lado intenta controlar la lluvia con un cazamosquitos. Una cara redonda que sonríe, camina con seis panes y un milagro. El chico de la esquina en bicicleta deambula entre autos. El olvido roza su inocente pelo de espumas. Oliverio mira al cielo. Se rasca. Baja una oreja. Tres almohadones aguardan mi partida. Asomada a la ventana de cristal, contemplo. Dicen que una mañana invadió la casa, la desidia. Que en sombras de cristal, aguarda el agua. Los jardines estallan en las piedras.
Que somos y no somos, ¿lo sabremos? Pasaran los días desgarrados El disfraz nos cubre hasta las ganas Y nos desnuda en medio de la fábula Que somos y no somos si somos los que somos Quien lo sabe… Si a veces a piruetas nos movemos La fachada golpea los estorbos Gritamos, susurramos, enmudecemos El camino nos quiebra en la caída Enjuagamos nuestros ojos en los charcos para ver sin ver lo que seremos El miedo nos estanca la cabeza. La pudrición del agua nos devuelve a pisar los cordones de las calles Resbalones fuertes nos templan
Con el olor acido de lo humano Calaveras de colores nos acechan.
El postigo se abrió una mañana Dejo entrar al sol en pleno idilio El aire huele a menta y a manzanas El plato blanco se llenó de frutos Una mano suave, acaricio tu barba El cuchillo se transformó en guitarra Y acompaño al viento que susurro su nombre Ahora el cuaderno vive repleto en letras La pasión entro en sus renglones Y escribió un presente de poesías Y dulcemente te beso en la boca Y así será ahora y para siempre El árbol fuerte dice;”es primavera” Ade (Palabras a un poeta)