miércoles, 1 de julio de 2009

Peligrosa indiferencia

En voz muy lenta hablo junto a su oído y dijo: “ estamos emergentes, hay peligro”. No obtuvo respuestas, sólo su voz que caía cerca de las hiedras. Volvió a intentarlo, ahora su voz se engrosó un poco, se acercó a su otro oído, esta vez el derecho, y dijo: “ nos van a matar, ya no nos necesitan”. Su interlocutor seguía con voraz sordera. Estaba demasiado aletargado en su ignorancia. Finalmente, ella se levantó. Se despidió con la voz quebrada por el llanto, y se fue.
Las hiedras la abrigaban aún heladas. Ella estaba contra el paredón sin encontrar una ventana. Aunque las hiedras, son especiales en el abrazo, hace años que acarician al muro indiferente.
La masa que cubría las calles del detonador de imágenes, la asustaba. La pared húmeda recorrida por esa enredadera que enredaba ausencias, tiritaba de frío y descontento. Fue ahí durante el descontento del muro que ella entendió que para los otros, la muerte no sería una evolución perjudicial.
Los otros se habían asesorado con los búhos y estos habían impregnado de imágenes factas sus sentidos.
Entonces, los otros, acudían a los abogados para tomar consejo y detrás de ellos venía un empleado con esas actas que, en realidad, se supone, son secretas.
Actas secretas nublaron la razón de los emergentes y no supieron darse cuenta del peligro. No sabían escuchar, nunca nadie les dijo que el futuro exterminio ya estaba llegando y ahora era un presente comprometiendo emergentes realidades preparadas.
Ella, se despidió de la abrigada hiedra, camino hacia la estación de trenes más cercana. La fiebre ya había comenzado, un sudor de ignorancias emergentes le recorría el alma. Volvió a sentir el abrazo de las hiedras, estas le recordaban a las viejas locomotoras de los trenes, siempre haciendo fuerza para poder mover vagones, agarradas con vigor a las vías, calentando los durmientes a su paso.
Entonces, totalmente desvalida y sola se acomodó tras la barrera del ferrocarril, sin apuro, porque le gustaba.

Ade

20 comentarios:

erker dijo...

un texto lleno de imagenes, nostalgicas (a mi me paso eso) y crudas... un final que me arranco una sonrisa a estas horas solitarias, leyendote... besos ade

Daniel Os dijo...

Hasta podríamos defender que la existencia de la indiferencia, estadísticamente, es una apología a la inmadurez.

Difícil que un ser humano de a pie conozca directa o indirectamente a más que el 0,003% de la humanidad y difícil que esa cifra despreciable represente exclusivamente seres que contienen a uno, lo apoyan y le brindan cariño consistente. Podríamos decir que en los 80 años de promedio que podemos vivir, el 99.9985% de la humanidad nos es mutuamente indiferente… pues entonces pretender que no exista la indiferencia es egocentrismo o un caprichito matemático.

D.

Cecy dijo...

Crudas imagenes, querida Ade.
Acomodarse tras la barreras del ferrocarril, a mi siempre me queda esa imagen de poder grita cuando pasa el tren.

Bue, yo que se.

Besotes.

lunaazul dijo...

Es un texto delicioso,lleno de imágenes sugerentes y triste.Me gustó, es muy bonito.

Besos, Ade.

Isabel Estercita Lew dijo...

Ade, es muy duro el relato, me transmite una sensación muy fuerte de desproteccion y vulnerabilidad generalizada. Cualquier semejanza con la realidad no es coincidencia.

Besoooo

Estercita

ade dijo...

- Si Erker es un texto lleno de imágenes duras. Pero bueno para eso estamos los duros, para recrear esas imágenes. Besos. Ade

ade dijo...

- Daniel el pretender que no exista la indferencia es ambas cosas,un caprichito matematico, como bien explicas en el comentario, y egocentrismo, fuimos educados para eso, para formar parte de un mundo totalmente egocentrista. Un beso grande desde mi ego. Ade

ade dijo...

- Es verdad Cecy, cuando pasa el tren gritemos bien fuerte, total nadie nos escuchara. Besitos. Ade

ade dijo...

- Hola Lunita azul, me gusta mucho que estes de visita. Muchas gracias. Besos. Ade

ade dijo...

- Estercita, dicen que la realidad siempre supera cualquier ficción y creo que así es, aunque duela. Besos. Ade

impersonem dijo...

Tu texto está lleno de consciencia...es esa indiferencia que tu refieres (esa inconsciencia sobre lo que sucede) la causa de muchos de nuestros "males". Pero leyendo tu texto, y los comentarios, me doy cuenta de que la esperanza aún tendrá su oportunidad, pues hay mentes que todavía escapan de la hipnosis del sistema.

Besos.

ade dijo...

- Si Impersonem, la esperanza está en nosotros, sólo es cuestión de poder encaminarla. Miles de besos. ADe

J.M. Ojeda dijo...

Realmente emergi, al leer tu escrito. Es duro con si mismo, tan duro que el mismo escrito Emerge.
Felicidades.
Te Saluda, J.M. Ojeda.

ade dijo...

-Gracias J.M y bienvenido. Aveces lo emergente es bueno y otras parece que emergiera pero está ahí sin poder ni ver, ni oir, ni gustar, ni sentir. Un abrazo. Ade

Liliana G. dijo...

Ade tus relatos son atrapantes dentro de tus propios códigos secretos, el misterio a dilucidar hace que la imaginación no se duerma.
Me encantó.
Besotes.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Cuánta imaginación!

Me ha gustado, es muy poético.

ade dijo...

- Gracias Liliana, y a imaginar entonces....Besos. Ade

ade dijo...

- Gracias Javier, muchas gracias. Besos. Ade

La sonrisa de Hiperión dijo...

"sin apuro, porque le gustaba."


Porqueen muchas ocasiones aprendemos que pasarlo mal no es tan malo, y después de tanto, lo vemos como alog natural. Ecantandor, como siempre

ade dijo...

- Gracias Hiperión, sos hermoso. Besos. Ade