Cambiarías las cosas, cuando me encuentres algún día?
Creo que forzaría la ventana que te oculta mi cara
Seguramente abriría ambas hojas y te vería desde afuera,
Que te parece?
hay olor a lluvia,
responderías riendo
Hay olor a tierra mojada,
te diría
Hay perfumes a vida,
olores penetrantes,
la luz de la mañana
Las sombra de tus brazos
La ilusión recobrada
La timidez de años
Forcé ya tu ventana
y te encontré ahí dentro
Me sonreí de apoco
Me reflejé
en tu ego.
Ade
A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración. ...una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo... Por eso a mi me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas. Oliverio Girondo
domingo, 21 de septiembre de 2008
viernes, 19 de septiembre de 2008
Inflación
Pedro tiene hambre. La panza es como un agujero negro que le va chupando las esperanzas. Pedro camina con su hermano menor pateando tachos de basura. Tiene los ojos apagados como noches sin lunas. Cada tanto su boca intenta una mueca que parece ser una sonrisa, aunque Pedro no sabe mucho de sonrisas. Tampoco sabe que significa inflación No tiene importancia; para él inflación son menos panes en la mesa y muchos ruidos en las tripas. Pedro camina con su hermano. Muchos Pedros se van cruzando en el camino. Los tachos de basura rebotan de vereda a vereda.
Ade
Ade
martes, 16 de septiembre de 2008
Perspectiva
Los giros, las interrelaciones, las dudas, el sarcasmo, la búsqueda, ocupaban su mente ahogándola.
El equilibrio se perdía en algún lugar, en alguna silueta recortada a lo lejos, en el olor de las hojas frescas, en figuras surgiendo mojadas y apretadas. Lloraba. Cuando sus lágrimas caían en agua dulce, no podían hacer nacer peces de colores. El salitre mataba toda posibilidad de un nuevo nacimiento. Y luego los replanteos, la locura, el acecho.
Agotado tomó una decisión.
Comenzó a saturar aire, tierra, agua, vértigo, equilibrio; hizo un buen combo, y aguardó en perspectiva.
Ade
viernes, 12 de septiembre de 2008
Vereda
Al doblar la esquina nos encontramos con la vereda de la próxima calle. Es una vereda angosta, gastada por los pasos. Muchos la transitan durante el día, aunque siempre luce deshabitada. A los costados pedregullos de colores y aromas corroídos acompañan las marchas. Ese camino trajina junto a los desamores y las pasiones muertas. Al final de la vereda solo nos acierta la cara más oscura del desencanto.
Ade
jueves, 11 de septiembre de 2008
En la cama inmensa
martes, 9 de septiembre de 2008
La soga

Insistiría hasta que la permanencia le agotase la espalda. Casi sin pensamientos, ya sin candor, el debía decidir. Por instantes F se debatía entre el dolor de estar y la esperanza anudada en una soga, que le cercaba la ventana del todavía. Podía indudablemente apoyarse en el cielorraso. Podía consumir el oxigeno escondido en el. Podía imaginar al rio dentro de un buen tonel de vino. Podía ondularse. Rodar por el piso de madera encerado. Podía enloquecer de amor, con las notas del piano. Tomar la copa. Llenarla con lágrimas pasadas. Si, llenaría mil hasta que la última casi vacía, lo atrapase. Así atraparon las letras a ese libro roído por abusar del texto. F podía muchas cosas, pero estaba agotado. Fue ahí cuando F se aproximo a una mesa, se sacó los anteojos, liberó la ventana, decidió lo imperioso.
Se fue pensando en ella, su guitarra gastada, que lo acompañó en duras transas, en soledades, en manos corroídas, en cierta ilusión, en transito.
Ade
domingo, 7 de septiembre de 2008
Huellas
Es inútil
No puedo dejar de contenerte
Te contengo todo y me resisto
Contengo tu semen
Su saliva
Tu sudor
Tus olores
Tus espasmos
Contengo y reconvengo
Aunque no quiera
No puedo dejar
Por un momento
Que sigas habitando
En mis adentros
Mi razón se rebela
No me deja
Sacarte de una vez
Y para siempre
De esta eterna
huella
Que me instruye
De la misma manera
Que destruye.
Ade
No puedo dejar de contenerte
Te contengo todo y me resisto
Contengo tu semen
Su saliva
Tu sudor
Tus olores
Tus espasmos
Contengo y reconvengo
Aunque no quiera
No puedo dejar
Por un momento
Que sigas habitando
En mis adentros
Mi razón se rebela
No me deja
Sacarte de una vez
Y para siempre
De esta eterna
huella
Que me instruye
De la misma manera
Que destruye.
Ade
Distancias
viernes, 5 de septiembre de 2008
La muestra
Baje precipitadamente del subte. Mire la hora, era tarde. A las diez y nueve, puntual, comenzaría la muestra de Julio Gómez Sábalo.
Corrí, me llevé por delante un tacho de basura, unos de esos tachos amarillos, que están donde no debieran. Diez y nueve y un minuto y acá estoy al fin. Acomodo un poco mis rulos, guardo en un papel el chicle que venía masticando desde casa. Entro. Empiezo a recorrer el salón. Mis ojos quieren abarcarlo todo. Resuelvo ir de apoco, saborear cada obra, internarme en ella, disfrutarla, acariciarla, adueñarla, y ahora si, transitarla. Y mientras me adueño, acaricio, disfruto; escucho una vos que dice: “El dibujo como gesto expresivo y primario del hombre, desde las figuras rupestres…” ¡es él, no hay dudas!...esa voz grave y melodiosa continua diciendo: “desde las figuras rupestres hasta nuestros días está ligado a lo inmediato, al dialogo directo entre alma, mente y la mano que ejecuta”. Giro lentamente mi cabeza, tratando de encontrar al maestro en su diálogo con el arte. A medida que mi cuerpo se acomoda al movimiento, lo veo. Ahí está Julio Gomez Säbalo, sosteniendo su osamenta, moviendo sus manos como un director de orquesta, con su mirada seria, con su misterio innato, con su don divino; conferenciando ante un montón de periodistas y críticos de arte. El los mira. Les habla. Los entretiene. Los seduce. Y ellos, en su mayoría artistas inconclusos, lo escuchan fascinados.
Todavía lo recuerdo, vasto y casi feliz desperezándose con enormidad en la puerta de su estudio, aquel día que muchos críticos trataban de conversar con él para que les explicara dentro de que corriente se podía ubicar su trabajo.
Hay mucha gente en la muestra, opinan, queriendo saber que es lo que quiso decir el artista, unos pocos disfrutamos del placer de la obra que nos contara a cada uno sólo lo que ella quiere que sepamos.
Esperare que se vayan todos para acercarme y saludarlo, no me gustan los amontonamientos, pero estoy feliz por el, se que disfruta cada muestra. A su manera, pero la disfruta.
Ya son casi las veintidós horas, no queda nadie, el silencio hace gárgaras en los umbrales, y ahora en silencio me acerco, lo saludo como siempre con dos besos, uno en cada mejilla y él como siempre me da el tercero en la frente.
Ade
Corrí, me llevé por delante un tacho de basura, unos de esos tachos amarillos, que están donde no debieran. Diez y nueve y un minuto y acá estoy al fin. Acomodo un poco mis rulos, guardo en un papel el chicle que venía masticando desde casa. Entro. Empiezo a recorrer el salón. Mis ojos quieren abarcarlo todo. Resuelvo ir de apoco, saborear cada obra, internarme en ella, disfrutarla, acariciarla, adueñarla, y ahora si, transitarla. Y mientras me adueño, acaricio, disfruto; escucho una vos que dice: “El dibujo como gesto expresivo y primario del hombre, desde las figuras rupestres…” ¡es él, no hay dudas!...esa voz grave y melodiosa continua diciendo: “desde las figuras rupestres hasta nuestros días está ligado a lo inmediato, al dialogo directo entre alma, mente y la mano que ejecuta”. Giro lentamente mi cabeza, tratando de encontrar al maestro en su diálogo con el arte. A medida que mi cuerpo se acomoda al movimiento, lo veo. Ahí está Julio Gomez Säbalo, sosteniendo su osamenta, moviendo sus manos como un director de orquesta, con su mirada seria, con su misterio innato, con su don divino; conferenciando ante un montón de periodistas y críticos de arte. El los mira. Les habla. Los entretiene. Los seduce. Y ellos, en su mayoría artistas inconclusos, lo escuchan fascinados.
Todavía lo recuerdo, vasto y casi feliz desperezándose con enormidad en la puerta de su estudio, aquel día que muchos críticos trataban de conversar con él para que les explicara dentro de que corriente se podía ubicar su trabajo.
Hay mucha gente en la muestra, opinan, queriendo saber que es lo que quiso decir el artista, unos pocos disfrutamos del placer de la obra que nos contara a cada uno sólo lo que ella quiere que sepamos.
Esperare que se vayan todos para acercarme y saludarlo, no me gustan los amontonamientos, pero estoy feliz por el, se que disfruta cada muestra. A su manera, pero la disfruta.
Ya son casi las veintidós horas, no queda nadie, el silencio hace gárgaras en los umbrales, y ahora en silencio me acerco, lo saludo como siempre con dos besos, uno en cada mejilla y él como siempre me da el tercero en la frente.
Ade
martes, 2 de septiembre de 2008
Cerca...
Cerca, al alcance de mis dedos
Cerca, me estiro
Más, un poco
Cerca, mis manos en relax
Cerca, mi espalda se afloja
Cerca, casi puedo tocarte
Cerca, estoy por descubrirte
Cerca, mucho más que antes
Cerca, las yemas de mis dedos
Recorren tu cara
Ya casi
Veo tus ojos
Cerca, caen hojas
Cerca, en amarillo
Cerca, en naranja
Cerca, casi llego
Cerca, me desbordo
Veo tu perfil
No hay intersecciones
Te pierdo
Cerca.
Tanto y nada.
Ade
Cerca, me estiro
Más, un poco
Cerca, mis manos en relax
Cerca, mi espalda se afloja
Cerca, casi puedo tocarte
Cerca, estoy por descubrirte
Cerca, mucho más que antes
Cerca, las yemas de mis dedos
Recorren tu cara
Ya casi
Veo tus ojos
Cerca, caen hojas
Cerca, en amarillo
Cerca, en naranja
Cerca, casi llego
Cerca, me desbordo
Veo tu perfil
No hay intersecciones
Te pierdo
Cerca.
Tanto y nada.
Ade
lunes, 1 de septiembre de 2008
El no
sábado, 30 de agosto de 2008
Sueños
jueves, 28 de agosto de 2008
codigo civil
Te encontré después de tanto tiempo, te dije - ¿hola, adonde quedó la boheme?
Me contestaste – no se puede vivir eternamente en la boheme
- porque no, te pregunte
- porque no se puede vivir soñando permanentemente, la boheme pasó
- quizá tengas razón
Me fui a estudiar el código civil.
Ade
Me contestaste – no se puede vivir eternamente en la boheme
- porque no, te pregunte
- porque no se puede vivir soñando permanentemente, la boheme pasó
- quizá tengas razón
Me fui a estudiar el código civil.
Ade
martes, 26 de agosto de 2008
Alhena y el terricola estructurado
Pertenezco al planeta Pradix, de la constelación And You. Y es así que acá me encuentro cómodamente anclado.
Mir no es de Pradix, está aquí de casualidad, el llego de algún lugar llamado ¿Tierra?
Se dice que vino tras las burbujas de Alhena. Una dama muy interesante con poderes para trasladarse de constelación en constelación. Siempre lo hace volando. Sus alas son transparentes y emiten suaves notas de una música olvidada.
Cuentan que en uno de esos vuelos Alhena conoció a Mir, quien embobado corrió tras ella, primero a pie, luego en bicicleta. Alhena era tán rápida que se pedió en algún nubarrón. La estructura de hierro que viste siempre Mir, fue lo que le impidió alcanzarla quedándose en el camino.
Mi amigo Jer, está seguro que si se hubiesen encontrado Alhena y Mir en pleno vuelo, hubiesen vivido una pasión estrepitosa. Ellos se vieron nuevamente cuando Mir llegó e Pradix
Mir continúa aca en Pradix, pero sabe que debe regresar a Tierra. Alhena es praxina de pura cepa, nunca dejaría este su lugar. A ella las estructuras herradas la abruman, la hacen perder vuelo. Alhena no perdería su vuelo por ningún terrícola estructurado. Le gusta Dulzor, aunque adore tomar mates amargos.
Alhena es así contradictoria y volátil. Alhena está hecha de burbujas de colores.
Ade
sábado, 23 de agosto de 2008
Amarte en tránsito
Amarte en tránsito
Amarte todo
Amarte en do,
En fa,
en si,
con sol
con viento
con tempestades
con calma
con fuego
con aire
en agua
amarte
de pie
sentada
acostada
derecha
inclinada
amarte a vos hombre
de húmedas sustancias
Al penetrar
mi cuerpo
te acurruco
en mi alma
Ade
Amarte todo
Amarte en do,
En fa,
en si,
con sol
con viento
con tempestades
con calma
con fuego
con aire
en agua
amarte
de pie
sentada
acostada
derecha
inclinada
amarte a vos hombre
de húmedas sustancias
Al penetrar
mi cuerpo
te acurruco
en mi alma
Ade
La endiabla
Camina segura. Sus cabellos agrisados enviven rulos artificiales. En cada uno de ellos hay alojada impúdicamente una vela roja. Veinte son los rulos, veinte las velas.
Su forma de vestir es colorida con las tonalidades vibrantes de alguna ceremonia pagana. En sus ojos hay noches temibles ,que destellan sobre un azul plomizo, amarillos encendidos en furia y hedor.
Sus oídos taponados por herrumbre, son incapaces de escuchar nada que no provenga de un corazón acartonado. Diestra en la más sutil de las bajezas, envuelta en envidias y rencores, camina sola como danzando.
La conozco y me conoce. No se bien su nombre. Alguien alguna vez la llamó la Endiabla.
Ade
Su forma de vestir es colorida con las tonalidades vibrantes de alguna ceremonia pagana. En sus ojos hay noches temibles ,que destellan sobre un azul plomizo, amarillos encendidos en furia y hedor.
Sus oídos taponados por herrumbre, son incapaces de escuchar nada que no provenga de un corazón acartonado. Diestra en la más sutil de las bajezas, envuelta en envidias y rencores, camina sola como danzando.
La conozco y me conoce. No se bien su nombre. Alguien alguna vez la llamó la Endiabla.
Ade
viernes, 22 de agosto de 2008
Oliverio Girondo - Espera
Esperaba,
esperaba
y todavía
y siempre
esperando,
esperando
con todas las arterias,
con el sacro,
el cansancio,
la esperanza,
la médula;
distendido,
exaltado,
apurando la espera,
por vocación,
por vicio,
sin desmayo,
sin tregua.
Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos
que son pura ceniza?
Por muy lejos que mire:
la espera es ya conmigo,
y yo estoy con la espera...
escuchando sus ecos,
asomado al paisaje de sus falsas ventanas,
descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre,
ante sus chimeneas,
sus muros desolados,
sus rítmicas goteras,
esperando,
esperando,
entregando a esa espera
interminable,
absurda,
voraz,
desesperada.
Sólo yo...
Sí!
yo sólo
sé hasta dónde he esperado,
qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios;
con qué ardor,
con qué fiebre
esperé
y esperaba,
cada vez con más ansias
de esperar y de espera.
Ah! el hartazgo y el hambre de seguir esperando,
de no apartar un gesto de esa espera insaciable,
de vivirla en mis venas,
y respirar en ella
la realidad,
el sueño,
el olvido,
el recuerdo; sin importarme nada
no saber qué esperaba:
siempre haberlo ignorado!
cada vez más resuelto a prolongar la espera,
y a esperar,
y esperar,
y seguir esperando
con tal de no acercarme
a la aridez inerte,
a la desesperanza
de no esperar ya nada;
de no poder, siquiera,
continuar esperando.
Oliverio Girondo - Persuasion de los dias
- 1942 -
esperaba
y todavía
y siempre
esperando,
esperando
con todas las arterias,
con el sacro,
el cansancio,
la esperanza,
la médula;
distendido,
exaltado,
apurando la espera,
por vocación,
por vicio,
sin desmayo,
sin tregua.
Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos
que son pura ceniza?
Por muy lejos que mire:
la espera es ya conmigo,
y yo estoy con la espera...
escuchando sus ecos,
asomado al paisaje de sus falsas ventanas,
descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre,
ante sus chimeneas,
sus muros desolados,
sus rítmicas goteras,
esperando,
esperando,
entregando a esa espera
interminable,
absurda,
voraz,
desesperada.
Sólo yo...
Sí!
yo sólo
sé hasta dónde he esperado,
qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios;
con qué ardor,
con qué fiebre
esperé
y esperaba,
cada vez con más ansias
de esperar y de espera.
Ah! el hartazgo y el hambre de seguir esperando,
de no apartar un gesto de esa espera insaciable,
de vivirla en mis venas,
y respirar en ella
la realidad,
el sueño,
el olvido,
el recuerdo; sin importarme nada
no saber qué esperaba:
siempre haberlo ignorado!
cada vez más resuelto a prolongar la espera,
y a esperar,
y esperar,
y seguir esperando
con tal de no acercarme
a la aridez inerte,
a la desesperanza
de no esperar ya nada;
de no poder, siquiera,
continuar esperando.
Oliverio Girondo - Persuasion de los dias
- 1942 -
jueves, 21 de agosto de 2008
Lo imposible
Te vi en la ciénaga
Detrás de un sapo macho
Con ojos de jirafa
Lamerte los gusanos
Te vi.
Y no lo escupas
Guardalo
Alimentalo
Cocelo
Al
Espinazo
Pero
De tan cocido
te tranforme
En churrasco.
Ade
martes, 19 de agosto de 2008
Ciento sesenta y tres
Se quedó ahí. Sus oídos se estremecían por el llanto aleteado. Se perdían de a poco los colores y las formas. Fue así que los sonidos desaparecieron. Se levanto, lánguidamente, acomodó su pollera, continuo su camino, entre la pena y el espacio.¿Cuando volvería a morar la alegría? Ciento sesenta y tres lágrimas, caminaban con ella.
Ade
Ade
lunes, 18 de agosto de 2008
Los tontos
Un tonto y una tonta vivían felices, podían disfrutar de todas las cosas hermosas y simples. No se hacían preguntas porque todas las respuestas estaban a su alcance. El sol los iluminaba y la luna los complacía. Disfrutaban de los mates de la mañana, de las flores apiñadas y coloridas de su jardín de tontos. Sobre todo disfrutaban la risa y podían reír como tontos todo el día y aún en sueños cuando dormían. Sus besos sabían a magnolias, aunque ellos no lo descubrían porque eran tontos; pero sus besos eran hermosamente perfumados. Un día tuvieron hijos, dos hijos bellos pero con una particularidad: eran inteligentes. Los tontos cuidaban de ellos con alegría, y los envolvía una felicidad bien sentida, pero no lograban explicarla porque eran tontos, sólo sentían, sentían con la piel, con el corazón, con el alma, con la sangre, con las manos, con los pies. Sentían. Cuando sus hijos inteligentes crecieron, no podían entender como sus padres eran así, tontos. Empezaron a cuestionar la falta de inteligencia de Antonio y Lucia. Se avergonzaban, se entristecían, se abrumaban, se codificaban. Un día cansados de tanta bobera se fueron de su casa. Ante tanto dolor, los tontos que amaban a sus hijos con toda su existencia de tontos, murieron con lágrimas tristes en sus ojos sin risas.
Ade
Ade
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