sábado, 7 de marzo de 2009

Surcos de arcilla

Apareció en medio de una feria de pueblo. Todas las miradas giraron hacia esa figura altiva. Parecía tallada en arcilla. Nadie pudo hacerse el distraído. Era imposible ignorar la imagen que emergía como un segmento de tierra. De contextura sólida y firme. Calcularon su altura en dos metro y medio, aproximadamente. Su cara angulosa tenía facciones incaicas. Su frente amplia. Cabellos negros del más profundo negror, brillante, contenían estrellas. Los surcos en su cara eran caudalosos en palabras que contaban leyendas fantásticas. Sólo había que acercarse a ese rostro y escuchar. Ellos, pasada la primera impresión, comenzaron a percibir. Una vez iniciada la vigilia de aquellos atentos oídos, se pudo sentir el espesor de una mirada pura y sabían que iban siendo transportados hacia formas y espacios inimaginables. A medida que transcurrían las horas, miles de manos y de bocas pedían que continuase el relato de los surcos. Estos alcanzaban la tridimensión. Y entre tanto conocimiento y tanto candor, hombres mujeres de diversas edades se encontraron con lo diferente.Hubo pánico hacia lo desconocido, hubo calma que venía de lo que quizá fuera posible, hubo lágrimas que sacudían los interrogantes. También hubo intensidad e ilusión. Nadie podía decir que había salido impune. Después de aquella visita ninguno volvería ser el mismo.Cuando este hombre, diferente, se retiro de aquel lugar, surcos de diversas formas trazaban huellas moldeadas en tierra.

Ade

14 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Muy bonito tu cuento, me ha gustado mucho.. la forma que nos llevas en la lectura y nos invitas a terminar el escrito..

saludos fraternos

un abrazo

impersonem dijo...

Magnífico relato, me ha gustado.

Aventuro una posible interpretación... Su paso dejaba huella, y tal vez los surcos eran los diferentes caminos que cada uno de aquellos habitantes podría elegir...

Perdón por la interpretación, pues tu relato es bello en sí mismo y no quisiera estropearlo con interpretaciones, pero me gusta pensar y aventurar posibilidades, me sirve de terapia para no pensar en la preocupante realidad que el mundo nos presenta.

Besos.

caselo dijo...

Su sabiduría, humildad y misterio contagiaron a hombres y mujeres que no podían ser indiferentes a sus palabras. Me queda en la mente una voz especial, quizás como un eco que viene del pasado, se instala en el presente y se pierde en esos surcos de barro, tierra o arcilla. Es la voz del tiempo, de la esperanza, de la ausencia y del viento.

Un fuerte abrazo de oso y un besito de mago

Carlos Eduardo

ade dijo...

- Muchas gracias Adolfo. Un abrazo. Ade

ade dijo...

- Hola Impersonem, me gusta tu interpretación, en algo fantástico cualquier interpretación es un tesoro. Besos. Ade

ade dijo...

- Ha retornado la magia, ahora la mágia y lo fantástico bailan juntas. Un beso enorme. Ade

toñi dijo...

Ha sido un placer encontrar tu blog y descubrir tu forma de escribir

Un beso

Isabel Estercita Lew dijo...

Tu texto es casi como una pintura surrealista, donde yo veo la aceptación del otro, del diferente, y acepto que todos somos diferentes y acepto la diversidad, la cultura, la religiosidad del otro que no se sobrepone a la mía, todos somos diferentes y podemos convivir en el mismo mundo aceptando nuestras diferencias…
Creo que viajé en tu pintura texto.
Besos

mimbre dijo...

Hola Ade...
FELIZ DIA DE LA MUJER!!!
Pasa por mi blog, tienes un presente para tí
Osvaldo.

ade dijo...

- Toñi, sos muy amable, nos estamos viendo. Beso. Ade

ade dijo...

- Isabel, tosos somos diferentes, el hombre sabio no le teme a las diferencias, sabe que todos transitamos el mismo espacio. Un beso grande. Ade

ade dijo...

- Osvaldo, ya recibí tus hermosas rosas rojas, gracias amigo. Besos. Ade

SILVIA dijo...

ADE, VENGO A DEJARTE UN BESO GRANDE, MUJER¡¡¡¡ EN NUESTRO DIA¡¡
PASALO LINDO¡¡¡
ABRAZITOS¡¡¡

ade dijo...

- Gracia Silvia, vos tambien pasala muy bien, Besos. Ade