sábado, 14 de marzo de 2009

Solicitud


Pido brazos fuertes
Que me sostengan
Una caricia
prolongada
Una tormenta
que me renazca
Cien besos
que me devuelvan
Una
Sólo
Una
Palabra
Que
me
de vida


Ade

jueves, 12 de marzo de 2009

Lejanias

Fuiste paradoja de mi centro
La que ahogo y confundió
desde el abismo
Fuiste el arroyo
en que dormía
tratando despertar
La ausencia
Las fronteras
Las luces tenues
La piel iluminada
El cansancio,
El quiebre
El espesor de paredes ásperas
El piso frío de cemento
El fuego encendiendo
El témpano
La sencillez de caricias
El contraste
El deseo
La culpa

Mi equipaje

Ade

martes, 10 de marzo de 2009

Somos de cristal...

Casas de cristal, vidas de cristal. La parodia del amor, se enjuaga. Delira sin pudores. El señor de al lado intenta controlar la lluvia con un cazamosquitos. Una cara redonda que sonríe, camina con seis panes y un milagro. El chico de la esquina en bicicleta deambula entre autos. El olvido roza su inocente pelo de espumas. Oliverio mira al cielo. Se rasca. Baja una oreja. Tres almohadones aguardan mi partida.
Asomada a la ventana de cristal, contemplo. Dicen que una mañana invadió la casa, la desidia. Que en sombras de cristal, aguarda el agua.
Los jardines estallan en las piedras.

Ade

lunes, 9 de marzo de 2009

A C I D O

Que somos y no somos,
¿lo sabremos?
Pasaran los días desgarrados
El disfraz nos cubre
hasta las ganas
Y nos desnuda
en medio de la fábula
Que somos y no somos
si somos los que somos
Quien lo sabe…
Si a veces
a piruetas nos movemos
La fachada golpea los estorbos
Gritamos, susurramos, enmudecemos
El camino nos quiebra en la caída
Enjuagamos nuestros ojos
en los charcos
para ver sin ver
lo que seremos
El miedo nos estanca la cabeza.
La pudrición del agua nos devuelve
a pisar los cordones de las calles
Resbalones fuertes nos templan

Con el olor acido de lo humano
Calaveras de colores
nos acechan.

Ade

domingo, 8 de marzo de 2009

Palabras a un poeta

El postigo se abrió una mañana
Dejo entrar al sol en pleno idilio
El aire huele a menta y a manzanas
El plato blanco se llenó de frutos
Una mano suave, acaricio tu barba
El cuchillo se transformó en guitarra
Y acompaño al viento que susurro su nombre
Ahora el cuaderno vive repleto en letras
La pasión entro en sus renglones
Y escribió un presente de poesías
Y dulcemente te beso en la boca
Y así será ahora y para siempre
El árbol fuerte dice;”es primavera”

Ade (Palabras a un poeta)

sábado, 7 de marzo de 2009

Surcos de arcilla

Apareció en medio de una feria de pueblo. Todas las miradas giraron hacia esa figura altiva. Parecía tallada en arcilla. Nadie pudo hacerse el distraído. Era imposible ignorar la imagen que emergía como un segmento de tierra. De contextura sólida y firme. Calcularon su altura en dos metro y medio, aproximadamente. Su cara angulosa tenía facciones incaicas. Su frente amplia. Cabellos negros del más profundo negror, brillante, contenían estrellas. Los surcos en su cara eran caudalosos en palabras que contaban leyendas fantásticas. Sólo había que acercarse a ese rostro y escuchar. Ellos, pasada la primera impresión, comenzaron a percibir. Una vez iniciada la vigilia de aquellos atentos oídos, se pudo sentir el espesor de una mirada pura y sabían que iban siendo transportados hacia formas y espacios inimaginables. A medida que transcurrían las horas, miles de manos y de bocas pedían que continuase el relato de los surcos. Estos alcanzaban la tridimensión. Y entre tanto conocimiento y tanto candor, hombres mujeres de diversas edades se encontraron con lo diferente.Hubo pánico hacia lo desconocido, hubo calma que venía de lo que quizá fuera posible, hubo lágrimas que sacudían los interrogantes. También hubo intensidad e ilusión. Nadie podía decir que había salido impune. Después de aquella visita ninguno volvería ser el mismo.Cuando este hombre, diferente, se retiro de aquel lugar, surcos de diversas formas trazaban huellas moldeadas en tierra.

Ade

viernes, 6 de marzo de 2009

Interrumpidos

En el ardor de una noche absurda
Nos perdimos…

La oscuridad avanzaba
Y fuimos, tristemente
Poniéndonos las vestimentas luteas

En aguas muy profundas
Nos hundimos

El pozo era incontrolable
Y seguíamos hundiéndonos
Avanzábamos en naufragios

Y todo fue paréntesis, eternas
Acomodándo caidas, como pudimos

La noche esta en vanguardia
El pozo empetrolado
Ya nada nos devuelve

Nuestro tiempo emigro; interrumpidos

Ade

miércoles, 4 de marzo de 2009

La brisa lleva y trae

Y entonces comienzo lentamente
A caminar hacia adonde nace la estrella
Y ahí siempre lo encuentro


Y se que soy presente
Soy el ahora y la brisa
Con olores a mar
Con lavandas y lilas


Lo beso entre las nubes
Que toman nuestras formas
Nuestros cuerpos se enlazan
bañados con rocío

El siempre viene a mi
Caminando sereno
Y cuando besa el alma
No hay amor clandestino

Es amor y sosiego
Es dulzura y cangrejos
Y al bajar la marea
Nos tatuamos de besos

Nuestros besos, de espuma.

Ade

martes, 3 de marzo de 2009

Sin regreso

Y así desnuda ante tus ojos
Acomodas unas lágrimas tibias
Un hogar que desertaste
Sabiendo en tu interior
Que ahí quedaba aquello
a lo que jamás renunciarías
Y ahora las paredes son ajenas
Es ajeno el ventanal de inviernos
Que tonta
Fue tu huída
Tan tonta que se ahogo en recuerdos
Y ahora las puertas con sus trancas
Se cierran para siempre
En un intruso
Y ahora no hay regreso
Nada alcanza
Para que vuelvas a tener
Tu propio olimpo
Dejaste que todo se acabara
En esa desventurada decisión de huida
La casa se esta yendo lentamente
Y vos estas muriendo en esa inercia

Ade

viernes, 27 de febrero de 2009

Circular

Y empezó el descenso, círculos enormes de una escalera caracol. Cada vez más grandes. Desciende y el espacio entre un escalón y otro se profundiza, igual que su curiosidad. Quiere llegar al piso de abajo, segura. Ahí encontrara los colores de una sombra que se olvido, es muy olvidadiza, el día que comenzó el ascenso. Las paredes desaparecen y el paisaje tiene ojos. Gigantes. Pequeños. A veces cree que la miran como los ojos de un pescado. Quieto. Seco. En pleno descenso una luz la encandila, quiere reflejarse en ella, pero es tan potente que sólo la hace descender hacia el vacío. Un olor dulce y conocido, la envuelve. Vainilla. Blandos y cálidos olores. Vainilla y chocolate. Vainilla y café. Vainilla, noches de vainilla. Toca, huele, ve, trasborda, se aquieta, salta, baila. Pisa el ruedo de su pollera azul y desciende cinco escalones más. Casi llega. Le grita a su sombra, ahora blanca con manchas carmesí:”esperame, estoy cerca”. Esta parece sonreír. Desciende. Se encuentro con ella, con el mundo. Se deja llevar hacia la vereda. Abren la pesada puerta de madera añosa. Ahora sin mirar hacia atrás caminan holgadas, su sombra blanca y ella.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Juntas


Entrecerré los ojos.
Pude tocar mi sombra.
La palpe suavemente.
Recorté sus formas.
Socavé la apariencia.
Interpele el contorno.
No nos reconocimos.
La incorporé tan de a poco.

Ade

sábado, 21 de febrero de 2009

como nimbar

Miro al mundo.

Sobrevivo.


Traspaso mis seis ojos.

Amplifico.

Blanco sobre blanco.

Negro rojo en paños.


Luces oscurecidas


Fuego y aire



Blanco sobre negro como nimbar.


Mamut con alas de piedra.

En la calle: la trampa

Ahogada.


Triste ausencia.

Partió la soledad


Abandonada.

Ade

miércoles, 18 de febrero de 2009

comienzo...a...desmudarme

Me pesan

las caderas

Las piernas

Dos rodillas

Las medias

La bufanda

tres ojos

Las orejas

Me pesa

Hasta mi aliento

Mi nariz

y

mi boca

La camisa
El pantalón
La enagua


De tanto


Tanto peso

Me voy

anestesiando

Y quiero

Despertarme

Entonces

Lentamente

Comienzo

A


desmudarme

Ahora
desmudada

Me

armo

Desde adentro

De

a poco

Y

con empeño

inauguro


el rescate.

Ade

lunes, 16 de febrero de 2009

Inconcluso

Una puerta cerrada. Al traspasarla seguramente habría de encontrar tus ojos negros como la carbonilla que dibuja gestos. La profundidad de tu mirada. La inseguridad de tu garganta, que no se anima todavía a decir todo. La sabiduría de tu mente que me disloca. El sabor de unos labios que quisiera hacer míos. Los olores masculinos de tu cuerpo. Tu alma clara que lucha agitanada. La fuerza, tu heroísmo, la templanza. Lo que no me das y yo te pido. El infierno que acarician nuestros cuerpos. La calidez del fuego. El aire fresco que pudiera entrar, si hubiera una ventana, o un hueco, o una pequeña hendija. Mis ganas que me vienen borrascosas. Mis miedos y mas miedos y mas profundo. El sabor fuerte de un café. El aroma dulce del pan en una hornalla. Mis dudas, tus dudas, nuestras dudas. El encanto de unas sabanas ardiendo. El después que llega y se acomoda. La magia, el desamor, el desencanto. El cajón de la mesa de luz, a oscuras. El piso frío adonde nos amamos. El soplar de cortinas, el chasquido. El querer, el ahora, el aliento. La plenitud, la opresión el vértigo. La avidez de tus cuestionamientos y los míos.Estoy ante esta puerta. Y me pregunto…Ade

domingo, 15 de febrero de 2009

Codigo Civil

Te encontré después de tanto tiempo, te dije ¿hola, adonde quedó la boeheme?
Me contestaste – no se puede vivir eternamente en la boeheme
- porque no, te pregunte
- porque no se puede vivir soñando permanentemente, la boeheme pasó
- quizá tengas razón.
Me fui a estudiar el código civil.

Ade.

sábado, 14 de febrero de 2009

Poema 12 ( Oliverio Girondo)

Para todos aquellos que nos apasionamos, amamos, entregamos, desesperamos y volvemos a recorrer las sustancias locas de la pasion, Girondo llega con sus dones. Ade

POEMA 12

Se miran, se presienten, se desean,

se acarician, se besan, se desnudan,

se respiran, se acuestan, se olfatean,

se penetran, se chupan, se demudan,

se adormecen, se despiertan, se iluminan,

se codician, se palpan, se fascinan,

se mastican, se gustan, se babean,

se confunden, se acoplan, se disgregan,

se aletargan, fallecen, se reintegran,

se distienden, se enarcan, se menean,

se retuercen, se estiran, se caldean,

se estrangulan, se aprietan se estremecen,

se tantean, se juntan, desfallecen,

se repelen, se enervan, se apetecen,

se acometen, se enlazan, se entrechocan,

se agazapan, se apresan, se dislocan,

se perforan, se incrustan, se acribillan,

se remachan, se injertan, se atornillan,

se desmayan, reviven, resplandecen,

se contemplan, se inflaman, se enloquecen,

se derriten, se sueldan, se calcinan,

se desgarran, se muerden, se asesinan,

resucitan, se buscan, se refriegan,

se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Oliverio Girondo




jueves, 12 de febrero de 2009

Elipsis

Dulac, andaba desabrigada. Llevaba una blusa desconocida, una pollera arena, un botón amagentado silueteando los pies. Transitaba la vereda que transitan los rostros. Miraba descuidadamente el horizonte que avizoran los sueños. Caminaba descalza. Destellaba en preguntas. Temblaba de carencias. Ocultaba la boca tras el descuido y la duda. Dulac se sentó en las piedras. En silencio y en noche, acomodo su blusa. Y en elipsis palpada, pudo escuchar el llanto de las mariposas.

Ade

miércoles, 11 de febrero de 2009

Vereda

Al doblar la esquina nos encontramos con la vereda de la próxima calle. Es una vereda angosta, gastada por los pasos. Muchos la transitan durante el día, aunque siempre luce deshabitada. A los costados pedregullos de colores y aromas corroídos acompañan las marchas. Ese camino trajina junto a los desamores y las pasiones muertas. Al final de la vereda solo nos acierta la cara más oscura del desencanto.
Ade

martes, 10 de febrero de 2009

Py

La señorita Py, podía conseguir cosas, compulsivamente. Amaba la vida, compulsivamente. Se llenaba de nostalgias, compulsivamente. Arañaba estatuas, compulsivamente. Lloraba moqueando, compulsivamente. Vivía orgasmos, compulsivamente. Atormentaba su alma, compulsivamente. Saltaba adoquines, compulsivamente.
La señorita Py, era Py compulsiva.

Ade



domingo, 8 de febrero de 2009

Y lo ame...

No me había dado cuenta
que lo había amado tanto
Y lo amé con espasmos
Con cariño,
Carcajadas al viento
Siempre sincronizados
Lo amé en esa cama
En el piso
En los diálogos
En antes
En durante
En mientras
En después
Lo seguía amando
Como nos seducíamos!
Como nos gozábamos!
Yo ejecutaba su música
El pintaba mis cuadros
Yo me perdía en celo
El me encontraba
Rápido
Yo miraba sus ojos
De negror de dureza
El besaba mi pelo
Y con tanta simpleza
No me había dado cuenta
Que lo amaba
Y tanto.

Ade